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Revolución Persa
🪐 Continúa la disputa por Groenlandia, Le Pen, ante el juicio que determinará su futuro político, y Bolivia y Chile reanudan relaciones diplomáticas.
Desde nuestra órbita, una mirada al mundo.
El 15 de enero de 2024, Irán lanzó 19 misiles contra objetivos en Irak y Siria en respuesta a un atentado del Estado Islámico que dejó más de 100 muertos; según Teherán, uno de los blancos fue una sede regional del Mossad en Irak, y con estos ataques buscó proyectarse como una potencia regional y reforzar su legitimidad interna. Hoy, sin embargo, el panorama es muy distinto. El país atraviesa una de las mayores oleadas de protestas en décadas, a las que el régimen responde con una fuerte represión. Ese será el eje central de hoy.
Hoy, además, vamos a contarte:
Continúa la disputa por Groenlandia;
Marine Le Pen, ante el juicio que determinará su futuro político;
Bolivia y Chile reanudan relaciones diplomáticas después de más de cuatro décadas.
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EJE CENTRAL
Revolución Persa

En unos pocos segundos…
Protesta social que se vuelve política. Lo que empezó como reacción a la inflación, la devaluación del rial y la crisis hídrica derivó rápidamente en un levantamiento nacional contra la teocracia iraní.
Un régimen debilitado por dentro y por fuera. Las manifestaciones ocurren tras una secuencia inédita de golpes estratégicos: escalada con Israel, ataques de EE. UU. a instalaciones nucleares y el colapso del eje regional de Teherán.
Riesgo de escalada regional y global. La inestabilidad iraní impacta en el mercado energético (reservas clave y control del Estrecho de Ormuz), altera el equilibrio en Medio Oriente y abre un dilema estratégico: reprimir con fuerza puede detonar una reacción de Donald Trump; ceder espacio puede alimentar una revuelta más coordinada.
¿Qué pasó?
Desde el 28 de diciembre, Irán atraviesa una nueva ola de protestas que comenzó como una reacción a la inflación y a la crisis económica e hídrica, y que rápidamente se transformó en un levantamiento político contra la teocracia que gobierna el país desde 1979. Las manifestaciones, inicialmente concentradas en Teherán, se extendieron en cuestión de días a las 31 provincias.
El detonante inmediato fue la devaluación de casi 50% del rial, pero detrás de ese shock monetario se encuentra una crisis económica estructural. Según la FAO, los precios de los alimentos subieron 72% en 2025, y el propio gobierno admitió que podrían aumentar otro 20–30% en las próximas semanas. El presidente Masoud Pezeshkian reconoció públicamente que el Estado ya no puede satisfacer las necesidades básicas de la población, una admisión extraordinaria en un sistema que se presenta como protector de los desfavorecidos.
La respuesta a las protestas fue la habitual. Represión violenta, cientos de muertos, miles de detenidos y un apagón casi total de Internet. No obstante, a diferencia de episodios anteriores, estas protestas ocurren en un contexto mucho más frágil para el poder iraní. Tras la escalada de junio de 2025 contra Israel, los ataques estadounidenses a instalaciones nucleares y la destrucción de buena parte de la red de aliados regionales de Teherán, el régimen enfrenta su mayor crisis de legitimidad y disuasión en décadas.
Donald Trump advirtió que podría actuar si la represión se intensifica, mientras Teherán respondió que cualquier ataque convertiría a bases estadounidenses e Israel en “objetivos legítimos”.
¿Por qué importa?
• Llueve sobre mojado. Las protestas estallan cuando Irán acaba de sufrir una secuencia de golpes estratégicos sin precedentes: la guerra de doce días con Israel, los bombardeos estadounidenses sobre su infraestructura nuclear y el colapso de su eje regional (Hezbolá en Líbano, Hamás en Palestina, milicias en Irak, los hutíes en Yemen y el régimen sirio de Al-Assad). Cuando un régimen autoritario pierde la percepción de fuerza, hasta la gente de a pie se le anima en las calles.
• Crisis de sucesión. Ali Khamenei tiene 86 años y está en su cuarta década como Líder Supremo. Durante la guerra de junio estuvo en gran medida ausente del espacio público, con rumores sobre su salud, lo que erosionó el mito de un líder omnipresente. En un sistema construido alrededor de una figura casi sagrada, la incertidumbre sobre quién gobierna realmente, y quién gobernará después, crea fisuras dentro de las élites.
• Amenazas externas. Estados Unidos ya cruzó líneas que antes evitaba. Bombardeó instalaciones nucleares en junio pasado y ahora amenaza con endurecer sanciones (aranceles del 25 % a todos los países que comercien con Irán) y realizar nuevas intervenciones si la represión se intensifica. Trump ve las protestas como una palanca para forzar concesiones sobre el programa nuclear y los misiles balísticos. Para Teherán, esto crea un dilema estratégico. Reprimir como siempre puede provocar una reacción internacional que el país, debilitado militar y económicamente, tal vez no pueda absorber; dejar que las protestas continúen puede hacer que cada vez más gente se anime a salir a la calle y pongan en jaque al régimen.
¿Cómo impacta?
• A nivel global. La inestabilidad de Irán es una mala noticia para China, que es un importante aliado de Teherán y su principal socio comercial. Respecto al impacto en la economía global, la crisis iraní introduce un nuevo punto de tensión a un mercado energético ya movilizado por la crisis en Venezuela. El país tiene las terceras reservas de petróleo más grandes del mundo, detrás de Venezuela y Arabia Saudita. Además, su ubicación geográfica le da un rol central en el control del Estrecho de Ormuz, por el cual circula 25% del petróleo global.
• Israel, observa las protestas como una oportunidad estratégica. Un Irán distraído, políticamente fragmentado y con legitimidad erosionada es más vulnerable a operaciones militares externas, en particular contra su programa nuclear y su infraestructura militar. Sin embargo, los gobiernos bajo presión interna suelen recurrir a conflictos externos para desviar la atención y reconstruir legitimidad. Para Irán, Israel es el blanco más probable y al que acusa de usar servicios de inteligencia para promover protestas.
• En Medio Oriente. El debilitamiento de Irán altera el equilibrio regional. Durante dos décadas, Teherán había logrado proyectar poder mediante una red de aliados que hoy está severamente erosionada. Además, una revuelta social exitosa en Irán podría inspirar movilizaciones en otros países. Las protestas internas reducen aún más su capacidad de sostener esa arquitectura de influencia, lo que abre espacio a rivales como Arabia Saudita y Qatar, que ven a Irán no solo como un competidor estratégico, sino también como el eje del islam chiita frente al mundo sunita.
¿Cómo sigue?
Escenario 1: el régimen sobrevive, pero sale más débil. Las protestas continúan y se expanden a nuevas ciudades, pero sin alcanzar una coordinación nacional capaz de derribar al sistema. El gobierno combina represión selectiva, concesiones económicas limitadas y maniobras políticas para ganar tiempo. Sin embargo, el régimen pierde más legitimidad y deja en evidencia su incapacidad para resolver la crisis estructural.
Escenario 2: El sistema intenta salvarse con un nuevo Líder Supremo. Ante el riesgo de colapso, sectores del establishment podrían optar por reemplazar a Ali Khamenei para descomprimir la crisis. El nuevo Líder Supremo podría abrir negociaciones con Occidente, moderar la política regional y buscar alivio de sanciones para estabilizar la economía.
Escenario 3: Colapso acelerado por intervención externa. Las protestas no logran por sí solas derribar al régimen, pero abren la puerta a una intervención de EE.UU. combinando ataques selectivos, ciberoperaciones y sanciones extremas para romper el núcleo del poder del régimen. Es el escenario más inestable: puede terminar en un cambio de régimen, pero también en caos prolongado, guerra interna o regionalización del conflicto.
Nuestra mirada en Órbita:
El líder supremo iraní ha sobrevivido a repetidas oleadas de protestas desde 1999, y la actual es ya la quinta de gran escala. Esa continuidad refleja la capacidad de resistencia del régimen, aunque el contexto de hoy es mucho más adverso. Las sanciones han asfixiado la economía, las acciones de Estados Unidos e Israel ha debilitado su programa nuclear y a sus aliados regionales, y las crisis de agua, energía y finanzas se han agravado. Sobre esto último, la quiebra y el posterior salvataje del Banco Ayandeh —el banco de los amigos del régimen— fue un catalizador subestimado en el inicio del descontento público.
A diferencia de 2009 o 2022, Irán enfrenta esta crisis como un Estado al borde de la capacidad nuclear. Aunque los ataques de junio de 2025 dañaron su infraestructura, Teherán conserva el conocimiento y los materiales necesarios para reconstruirla rápidamente. En ese escenario, la bomba puede pasar de ser un proyecto estratégico a una tabla de salvación inmediata para disuadir intervenciones externas y garantizar la supervivencia del régimen.
Además, esta crisis se enmarca en una nueva guerra fría en Medio Oriente, en la que Arabia Saudita y Qatar, entre otros, compiten por liderazgo simbólico, influencia política y capacidad de agenda dentro del mundo musulmán. En ese marco, ambos países están activamente disuadiendo a Washington de una intervención directa contra Irán. No porque respalden a la República Islámica, sino porque no quieren ni un Irán colapsado ni un Irán nuclearizado por pánico. Un colapso abriría una caja de Pandora regional (flujos de refugiados, radicalización transfronteriza, conflictos sectarios) que podría contagiar a Estados árabes frágiles; una nuclearización acelerada, en cambio, consolidaría a Irán como una potencia intocable. Para Riad y Doha, el equilibrio óptimo es un Irán débil, aislado, y económicamente asfixiado.
A esto se suma un factor estructural poco visible desde fuera: la diversidad étnica de Irán. Cerca de la mitad de la población no es persa -kurdos, azeríes, árabes, baluches y turcomanos— y muchas de esas comunidades habitan regiones fronterizas estratégicamente sensibles. En un escenario de colapso del Estado central, estas fracturas podrían transformarse rápidamente en conflictos separatistas o guerras por autonomía, arrastrando a Turquía, Azerbaiyán, Pakistán e Irak a una dinámica de intervención cruzada.
Sin embargo, falta la condición decisiva para un cambio de poder: no hay fisuras en el núcleo coercitivo del Estado. Mientras la Guardia Revolucionaria, las fuerzas de seguridad y el entorno de Khamenei sigan cohesionados, la caída del sistema seguirá siendo poco probable. Eso coloca a Teherán en un dilema estratégico clásico de regímenes autoritarios bajo asedio. Reprimir con dureza puede sofocar las protestas, pero arriesga provocar una intervención estadounidense. Contener la violencia para evitar a Trump permite que las protestas crezcan, se coordinen y se politicen aún más.
En este escenario entra en juego el factor Trump. La operación estadounidense contra Nicolás Maduro en Venezuela creó un precedente político y psicológico potente: la idea de que un presidente de EE. UU. puede “decapitar” regímenes enemigos sin recurrir a una invasión. El problema es que Irán es una teocracia de 90 millones de habitantes, con estructuras de seguridad mucho más profundas y cohesionadas que Venezuela, y una identidad ideológica forjada durante casi medio siglo. Además, esta decisión se cruza con otra batalla clave dentro de la Administración Trump, entre el ala aislacionista MAGA de JD Vance y el bloque neoconservador e intervencionista liderado por Marco Rubio. Si Estados Unidos interviene y Rubio se anota otra victoria, su camino hacia la nominación republicana se allana.
VUELTA AL MUNDO

🇺🇸 🇩🇰 🇬🇱 El PM de Groenlandia reafirmó que el territorio autónomo no se unirá a Estados Unidos y seguirá siendo parte de Dinamarca. Donald Trump respondió que esa postura “será un gran problema”. En paralelo, representantes de Dinamarca y Groenlandia se reunieron en Washington con Marco Rubio y J.D. Vance. En respuesta y en medio de esta tensión, países europeos envían refuerzos a Groenlandia.
🇺🇸No Estados Unidos anunció que suspenderá la tramitación de visados de inmigración a 75 países a partir del 21 de enero. Entre los países alcanzados se encuentran Brasil, Colombia, Cuba, Haití y Uruguay.
🇺🇸 Bancos centrales de todo el mundo expresaron su respaldo al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, tras la apertura de una investigación judicial impulsada durante el gobierno de Trump. En un comunicado conjunto, defendieron la independencia de los bancos centrales como pilar de la estabilidad económica y financiera global. También se pronunciaron todos los expresidentes vivos de la Fed.
🇫🇷 🇪🇺 Comenzó el juicio que pone en juego la candidatura presidencial de Marine Le Pen para 2027. La líder de la derecha francesa busca revertir la condena dictada en marzo, que le impuso cuatro años de prisión y cinco de inhabilitación por malversación de fondos del Parlamento Europeo.
🇨🇦 🇹🇼 🇨🇳 El PM canadiense Mark Carney visitó Taiwán, en un gesto que refuerza los lazos políticos y económicos con la isla. La visita generó incomodidad en China, que considera a Taiwán parte de su territorio y rechaza cualquier contacto oficial con líderes extranjeros. Desde Ottawa señalaron que el viaje busca apoyar la estabilidad regional y el comercio en el Indo-Pacífico.
GRAVITANDO EN AMÉRICA LATINA

🇻🇪 🇺🇸 El gobierno venezolano comenzó a liberar presos políticos, aunque organizaciones de derechos humanos como Foro Penal indican que el número real de excarcelados es mucho menor que el reportado oficialmente. Mientras tanto, la líder opositora María Corina Machado se reunió con el Papa en el Vaticano y hoy se espera un encuentro con Donald Trump en Washington.
🇪🇺 🇵🇾 El 17 de enero en Asunción se firmará el histórico acuerdo comercial entre Mercosur y la Unión Europea, tras más de dos décadas de negociaciones y la aprobación de la mayoría de los países europeos. Milei viajará para participar de la rúbrica.
🇨🇱 🇧🇴 Bolivia y Chile avanzan en el restablecimiento de relaciones diplomáticas tras 48 años de distanciamiento, con una visita oficial del canciller boliviano a Santiago para suscribir acuerdos bilaterales. La iniciativa forma parte de un intento de normalizar los lazos, rotos en 1978, y abrir espacios de cooperación en diferentes áreas entre ambos países andinos.
FUERA DE ÓRBITA
IA y la economia del rework

Según una encuesta de Workday a 3.200 empleados que usan inteligencia artificial, la promesa de productividad viene acompañada de una pérdida significativa de tiempo en correcciones. El estudio, que incluyó trabajadores de América del Norte, Europa y Asia en empresas con al menos 150 empleados y más de US$100 millones en ingresos, muestra que el 85 % afirma que la IA les ahorra entre una y siete horas por semana. Sin embargo, el 37 % o de ese tiempo ganado se diluye en lo que llaman rework, es decir corregir errores, reescribir textos y verificar resultados producidos por la propia IA. La paradoja es evidente porque la herramienta acelera tareas pero al mismo tiempo genera nuevas cargas. La mitad de los participantes ocupa puestos de liderazgo, lo que indica que incluso quienes impulsan su adopción ven límites claros en su uso cotidiano.
GRÁFICO DEL DÍA
Irán y su red comercial bajo presión

China, Emiratos Árabes Unidos y Turquía concentran la mayor parte del comercio iraní, en un contexto de sanciones, tensiones internas y crecientes amenazas de Washington. Mientras Donald Trump evalúa una posible acción militar y anuncia aranceles secundarios a los socios de Teherán, parte de su gabinete y el propio gobierno iraní empujan por mantener abierta la vía diplomática.
Dalio: “Stocks Only Look Strong in Dollar Terms.” Here’s a Globally Priced Alternative for Diversification.
Ray Dalio recently reported that much of the S&P 500’s 2025 gains came not from real growth, but from the dollar quietly losing value. Reportedly down 10% last year!
He’s not alone. Several BlackRock, Fidelity, and Bloomberg analysts say to expect further dollar decline in 2026.
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