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¿Un nuevo MERCOSUR?
🪐 Las tensiones por Groenlandia desencadenan una guerra comercial, un nuevo “Consejo de la Paz” para Gaza y Corina Machado le entrega a Trump su medalla de Premio Nobel.
Desde nuestra órbita, una mirada al mundo.
El 19 de enero de 2025, la Unión Europea había concluido las negociaciones para un Acuerdo Global Modernizado con México, actualizando uno de los vínculos comerciales más antiguos del bloque. Hoy, el Mercosur y la Unión Europea cuentan con un acuerdo de libre comercio firmado tras más de dos décadas de negociaciones, que abre un mercado de más de 700 millones de personas y cerca del 20% del PBI global. Ese será el eje central de hoy.
Hoy, además, vamos a contarte:
Las tensiones por Groenlandia desencadenan una guerra comercial;
Un nuevo “Consejo de la Paz” para Gaza;
Corina Machado le entrega a Trump su medalla de Premio Nobel.
Vas a informarte sobre todo esto en menos de 10 minutos.
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EJE CENTRAL
¿Nace un nuevo MERCOSUR?

En unos pocos segundos…
Firma histórica, pero no final del camino. El acuerdo Mercosur–Unión Europea fue finalmente firmado el 17 de enero en Paraguay, cerrando un proceso iniciado hace más de dos décadas. El hito abre una fase más exigente: un proceso de ratificación complejo y potencialmente conflictivo en Europa y en los congresos del Mercosur.
Importancia estratégica en un contexto disruptivo. El acuerdo crea la mayor zona de libre comercio del mundo y consolida una asociación birregional con impactos económicos, regulatorios y geopolíticos profundos.
Lo siguiente, ratificar e implementar: Con la firma consumada, el foco se desplaza del acuerdo en sí a su sostenibilidad política. El principal riesgo es la capacidad de atravesar ratificaciones parlamentarias, resistir presiones sectoriales y evitar judicialización o dilaciones que vacíen el impulso inicial.
¿Qué pasó?
El sábado 17 de enero de 2026, los países del Mercosur y la Unión Europea firmaron en Paraguay el acuerdo de asociación birregional, poniendo fin a uno de los procesos de negociación comercial más largos y complejos de la historia contemporánea. La firma llegó luego de la autorización política otorgada por la UE días antes y tras superar objeciones internas que habían postergado el cronograma durante años.
El acto marcó un punto de inflexión. Lo que durante décadas fue un acuerdo “inminente” pero siempre postergado se transformó en un compromiso formal entre bloques. Sin embargo, la firma no implica entrada en vigor inmediata: el texto deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo y por los congresos de los países del Mercosur, un proceso que puede extenderse durante 2026 y parte de 2027.
Desde el lado europeo, el respaldo político fue suficiente para avanzar, pero no fue unánime. Francia, Polonia y Hungría mantienen objeciones, principalmente vinculadas a la protección del sector agrícola, aunque no lograron bloquear la decisión. En el Parlamento Europeo se anticipa un debate intenso, con un resultado ajustado pero favorable.
En el Mercosur, la firma mostró un alineamiento poco frecuente. Argentina jugó un rol activo, con el gobierno de Javier Milei presentando el acuerdo como una pieza central de su estrategia de reinserción internacional. Brasil acompañó el proceso institucionalmente, aunque la ausencia de Lula da Silva en la ceremonia fue leída como una señal política hacia su frente interno. Paraguay y Uruguay, en cambio, reforzaron su apoyo explícito, subrayando el valor estratégico del acuerdo para economías pequeñas y abiertas.
En 2019, los gobiernos del Mercosur y de la Unión Europea habían alcanzado un consenso político preliminar sobre las bases del acuerdo, que fue presentado como un cierre histórico pero que no implicó una firma ni obligaciones jurídicas inmediatas. Aquel entendimiento expresaba voluntad política y lineamientos generales, pero dejaba abiertos capítulos técnicos, anexos y mecanismos sensibles, además de enfrentar resistencias internas crecientes en Europa. Posteriormente, en 2023, se anunció la disposición del Mercosur a discutir un instrumento ambiental adicional propuesto por la UE para destrabar esas objeciones, sin reabrir el núcleo del acuerdo comercial. Hoy, la firma, en cambio, formaliza el texto jurídico definitivo del acuerdo y da inicio al proceso de ratificación parlamentaria, transformando un acuerdo “en principio” en un compromiso institucional concreto.
¿Por qué importa?
• Dimensión económica y comercial. El acuerdo crea la mayor zona de libre comercio del mundo, integrando un mercado de más de 700 millones de personas y cerca del 20% del PBI global. El comercio birregional ya supera los US$ 100.000 millones anuales y el AMUE va mucho más allá de los aranceles: regula servicios, compras públicas, comercio digital, estándares sanitarios y fitosanitarios, propiedad intelectual y facilitación del comercio. Es un acuerdo estructural, que redefine reglas y no sólo flujos.
• Relevancia geopolítica en un mundo fragmentado. En un contexto de competencia estratégica creciente, la UE busca reducir dependencias excesivas y diversificar socios confiables. América Latina vuelve a ocupar un lugar central en esa estrategia. El acuerdo con el Mercosur fortalece la autonomía europea, refuerza cadenas de valor más resilientes y consolida una alianza entre regiones con afinidad histórica, cultural y normativa.
• Un punto de inflexión político. Tras más de dos décadas de negociaciones fallidas, la firma envía una señal clara. La UE todavía puede cerrar acuerdos complejos en un entorno político adverso. Para el Mercosur, implica recuperar relevancia externa y demostrar capacidad de articulación estratégica. El costo de un nuevo fracaso hubiera sido alto; la firma, en cambio, restituye credibilidad, aunque de manera condicional.
¿Cómo impacta?
• A nivel global. La firma del acuerdo envía una señal positiva a los mercados y a otros actores internacionales. Aún es posible avanzar en reglas multilaterales amplias en un mundo crecientemente fragmentado. La entrada en vigor del AMUE fortalecería cadenas de suministro previsibles, elevaría estándares regulatorios y facilitaría inversiones de largo plazo. El desafío será sostener esa señal durante el proceso de ratificación.
• En América Latina. Para el Mercosur, el acuerdo funciona como un ancla estratégica. El bloque llega debilitado, con tensiones internas y una integración erosionada. El AMUE ofrece una agenda externa clara, mejora el posicionamiento internacional y actúa como habilitador reputacional para futuras negociaciones. Sin él, la presión por acuerdos bilaterales y la fragmentación interna se habría profundizado. En esta ocasión, Peña asume la presidencia pro-témpore del bloque, mientras que Lula, prácticamente uno de los principales impulsores hacia la firma del acuerdo, no participó de la firma.
• En Argentina. El acuerdo representa un salto institucional relevante: reglas previsibles en servicios, comercio electrónico, propiedad intelectual, compras públicas y facilitación aduanera. Funciona como un sello de calidad institucional, reduce riesgos, facilita financiamiento y acelera inversiones. A nivel sectorial, el impacto es significativo: el acceso preferencial al mercado europeo para productos agroindustriales de alto valor mejora rentabilidad y consolida inserción en segmentos premium. Según los parámetros acordados, el AMUE implica:
Eliminación de aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur y acceso preferencial para otro 7,5%, con un crecimiento de las exportaciones argentinas a la UE esperado del 76% en cinco años y 122% en diez.
Apertura gradual del Mercosur al 91% de las exportaciones europeas, con desgravaciones largas y asimétricas de hasta 15 años para sectores sensibles.
Mayor previsibilidad jurídica, fortalecimiento regulatorio y cooperación estratégica de largo plazo.
¿Cómo sigue?
El proceso entra ahora en su fase más delicada, la ratificación. En el Parlamento Europeo, el debate será intenso y políticamente cargado, aunque el escenario base es de aprobación. En paralelo, los congresos del Mercosur deberán validar el acuerdo, con ritmos y discusiones propias en cada país.
El riesgo ya no es la falta de voluntad para firmar, sino la posibilidad de dilaciones, judicialización o desgaste político que retrase la entrada en vigor. El calendario institucional y los ciclos electorales jugarán un rol clave.
El canciller argentino confirmó que se enviará el acuerdo al Congreso para ratificación en las sesiones extraordinarias de febrero.
Nuestra mirada en Órbita:
Para el Mercosur, este acuerdo era una disyuntiva existencial: avanzar o entrar en un estancamiento difícil de revertir. La creciente tentación de acuerdos bilaterales por fuera del bloque, incluido el entendimiento comercial y de inversiones anunciado entre Argentina y Estados Unidos, era una señal clara de ese desgaste. De no haberse cerrado el acuerdo con la Unión Europea, la presión por una flexibilización de facto del Mercosur se habría intensificado, vaciando aún más su lógica de integración.
Para la Unión Europea, el contexto también cambió de manera drástica. La escalada comercial impulsada por Donald Trump, con nuevos aranceles que afectan a buena parte de Europa, volvió a poner en primer plano la necesidad de diversificar socios y reducir vulnerabilidades. En ese marco, incluso se reactivó el debate sobre el uso del “instrumento anticoerción comercial”, con Macron evaluando medidas defensivas inéditas. El acuerdo con el Mercosur aparece así no solo como una apertura comercial, sino como una herramienta geopolítica defensiva.
El cierre del acuerdo también refleja una convergencia política poco frecuente. La presión combinada de liderazgos con motivaciones distintas, desde Giorgia Meloni, pasando por Luiz Inácio Lula da Silva, hasta Javier Milei, se sumó a un contexto internacional marcado por la guerra en Ucrania, las lecciones en materia de cadenas de sumistro del COVID y una economía global más fragmentada. Para la Comisión Europea, con Ursula von der Leyen necesitando resultados concretos, el Mercosur ofrecía un “quick win” estratégico largamente postergado.
Se abre ahora una nueva etapa para el Mercosur y para Argentina en particular. Una etapa que combina la implementación efectiva de este acuerdo con una agenda externa renovada: explorar nuevos socios, desde India hasta Centroamérica, y implementar a distintos niveles los nuevos compromisos asumidos. Esta vez, la diferencia es que el contexto global, la urgencia geopolítica y la alineación política hicieron que postergar dejara de ser una opción viable.
VUELTA AL MUNDO

🇺🇸 🇩🇰 🇬🇱 🇪🇺 Donald Trump anunció una suba escalonada de aranceles a varios países europeos para presionar por la compra de Groenlandia, alegando razones de seguridad nacional. Dinamarca respondió enviando tropas, aviones y barcos a la isla, con apoyo limitado de Francia y Noruega.
🇺🇸 🇮🇱 🇵🇸 La Casa Blanca lanzó invitaciones para integrar una “Junta de Paz” impulsada por Donald Trump, con foco inicial en Gaza. Entre los nombres figuran el secretario de Estado Marco Rubio, el enviado especial Steve Witkoff, el ex primer ministro británico Tony Blair y el yerno de Trump, Jared Kushner, además de líderes como Javier Milei, Santiago Peña y mandatarios de Canadá, Egipto y Turquía, entre otros. Israel criticó la iniciativa por no haber sido coordinada con su gobierno.
🇺🇦 🇺🇸 Delegaciones de Estados Unidos y Ucrania se reunieron en Miami para avanzar en acuerdos sobre garantías de seguridad y reconstrucción. Kiev busca cerrar entendimientos que podrían firmarse esta próxima semana en el Foro de Davos, que comienza hoy. Las conversaciones se dan mientras continúan los ataques rusos y Ucrania enfrenta una emergencia energética.
🇬🇧 El partido Reform UK, liderado por Nigel Farage, gana fuerza con deserciones de alto perfil del Partido Conservador. Reform encabeza las encuestas y se perfila como una amenaza tanto para los conservadores como para el gobierno laborista de Keir Starmer. De mantenerse la tendencia, podría romper el histórico bipartidismo británico de cara a las elecciones de 2029.
🇵🇹 El socialista António José Seguro se impuso en la primera vuelta de las presidenciales de Portugal y enfrentará en el balotaje a André Ventura, representante de las nueva derecha europea. La derrota del candidato oficialista supuso un duro revés para el primer ministro. La segunda vuelta será el 8 de febrero.
GRAVITANDO EN AMÉRICA LATINA

🇻🇪 🇺🇸 María Corina Machado entregó su medalla del Premio Nobel de la Paz a Trump durante una reunión en la Casa Blanca. La Fundación Nobel aclaró que el premio es intransferible. En paralelo, el director de la CIA se reunió con la presidenta interina Delcy Rodríguez, el contacto bilateral de más alto nivel desde la captura de Nicolás Maduro.
🇮🇷 🇦🇷 Irán calificó de “inaceptable” y “políticamente peligrosa” la decisión de Argentina de declarar terrorista a la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria y advirtió que responderá “de manera adecuada”. Argentina responsabilizó a ese grupo iraní por los atentados contra la embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994.
🇨🇴 Gustavo Petro ordenó una ofensiva militar contra un grupo guerrillero y narcotraficante cerca de la frontera con Venezuela, abandonando la vía negociadora. La decisión marca un giro en su política de paz y se da tras una llamada con Donald Trump, quien había amenazado con acciones militares contra Colombia.
FUERA DE ÓRBITA
Palantir entra en la ofensiva migratoria

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) estaría utilizando una aplicación de análisis desarrollada por Palantir para planificar redadas migratorias mediante un mapa digital que identifica posibles objetivos de deportación. La herramienta, llamada ELITE, muestra perfiles detallados de personas —incluyendo nombre, fotografía, número de registro migratorio y un “puntaje de confianza” sobre su dirección— y permite a los agentes seleccionar zonas completas con alta concentración de objetivos, priorizando eficiencia sobre precisión. Según documentos filtrados y testimonios judiciales, el sistema se alimenta de datos de múltiples agencias federales y se ha usado para justificar operativos masivos, lo que ha generado serias preocupaciones sobre vigilancia, errores de identificación, violaciones a derechos civiles y el uso de inteligencia artificial para intensificar la represión migratoria.
GRÁFICO DEL DÍA
Los riesgos que inquietan a Davos en 2026

Según el Foro Económico Mundial, la confrontación geoeconómica y los conflictos entre Estados encabezan las preocupaciones globales para 2026, muy por delante de los riesgos climáticos o tecnológicos. El diagnóstico llega mientras líderes políticos y empresariales se reúnen en Davos, en un contexto de creciente fragmentación, tensiones comerciales impulsadas por Estados Unidos y un orden internacional cada vez más difícil de coordinar.
The Year-End Moves No One’s Watching
Markets don’t wait — and year-end waits even less.
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